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EPITAFIOS DIGITALES EN EL CIBERESPACIO ( A MANERA DE FALSAS EDITORIALES) |

("el cyberespacio no existe :es una alucinación consensuada de espacio y superficie. Nuestro cerebro percibe espacios cuando navegamos por internet y nos comunicamos con otros usuarios, pero lo que percibimos como espacio son en realidad códigos binarios,enterrados en vastos corredores mundiales de información") William Gibson
En el mar de la nada donde navegan estas líneas solo se escucha crepitar a los ceros y gemir a los unos. Ronronean los rígidos en sus 7200 rpm, los leds rojos y verdes dirigen la autopista informática. El mensaje al vecino pasa antes por un servidor a 8000 kilómetros de distancia. Entrelazado y no entrelazado, el monitor hipnotiza igual, es el ojo parpadeante que barre un simulacro de realidad. Cuando se apaga nada queda.
De que me sirve el quijote si está guardado en un archivo en un disco en una supermáquina cuando me cortaron la luz. Quién conoce mejor que el mouse óptico, la tensión de abrir el correo y esperar si viene o no algún mail. Casi como la espera de un cartero virtual
Sin embargo de vez en cuando de este mar de nada emergen restos del naufragio, un remolino escupe un texto, un fragmento de poema, una foto, un acorde perfecto. Y ya nada podrá ser como antes.
El mensaje en la botella llegó a destino. Queda por saber si el destinatario esta vivo y dispuesto a recibirlo. Y si tiene ganas de contestarlo ( y buscar otros sobrevivientes)...
(c) Francisco A. Chiroleu
poster by Charles Whiteside (Seattle)
for william gibson's essay time machine cuba
"LOS SIGNOS FORMAN UNA LENGUA, PERO NO LA QUE CREES CONOCER".
ITALO CALVINO
La realidad virtual tiene el exacto límite de su misterioso origen.
El pecado original de la virtualidad es la falta de cuerpo de su esencia.
La impalpabilidad de la palabra. La imagen misteriosa.
La palabra misteriosa que desaparece en el exacto momento que yo quiero… es decir cuando apago este maldito aparato que me atrae con sus curvas estilísticas y sus efectos especiales por servicios prestados.
Casi un juego perverso de incompartible placer.
La palabra (ella) está ahí, tan bella e inasible como yo la creo o como yo lo quiero, pero desaparece justo cuando la necesito. Cuando quiero compartirla con otra criatura como ella.
Todo pensamiento será en vano. Toda referencia se perderá en el laberinto de circuitos y claves hexadecimales.
Cuando el cerebro despierta es posible reconstruir una vida, un destino olvidado.
Pero cuando la obra, en adelante llamada “LA OBRA”, se pierde en el laberinto virtual por obra de un desatino tecnológico, no queda nada, ni nada será como antes , porque la pompa de jabón explotó antes de ser fotografiada, y era la pompa mas bella del mundo. Era , ella, pompa,palabras...virtual...circunstancias...la epifanía: la palabra.
(c) Francisco A. Chiroleu