Cuando descubrió que durnate un incendio una ola le había borrado el hoyo de la libertad, se sentó en la playa para dejar para siempre de soñar. Pero el niño era muy tímido, y demasiado bueno, y no se pudo enojar con el mar. Entonces el mar le recogió una piedra y se la regalo, y con las piedras el niño empezó de nuevo a soñar. Que las piedras eran puras. Y eran soportes de la igualdad. Que las piedras sonreían, y que eso era el eco del mar.Que las piedras se escondían, y eran la sombra del mar. Que eran muchas muchas las piedras, mas sus amores lejanos, que en las estrellas había mar.Y las sembró junto a ese, su mar.
Marta Zabaleta(c).London,
UK
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