Crisis y oportunidad energética

 

Del país fosilizado a la Argentina renovable

 

La crisis dejó al desnudo los profundos problemas que tiene Argentina en su estructura energética. La conjunción entre una extrema dependencia de los combustibles fósiles (la mayor de Latinoamérica) y la entrega sin límites a las "fuerzas del mercado", hace evidente que el problema de la energía no estará resuelto hasta que no se tomen una serie de medidas estratégicas que tiendan a diversificar la oferta, actuar sobre la demanda, garantizar el acceso equitativo a los bienes energéticos y asegurar la participación ciudadana en la toma de decisiones. Energía: ¿Mercancía o Servicio Público?

 

La energía, como muchos han expresado, es un tema demasiado importante para confiar su potestad a los mercados, aunque parece ser uno de los temas que la agenda política no se anima aún a tocar.

Las teorías sobre la construcción de las agendas políticas señalan que un problema debe ser visualizado para que se pueda garantizar su inclusión y para que sea objeto de la toma de decisiones políticas. Hoy, existe la percepción de un problema que se podría caracterizar como la pérdida de la seguridad de abastecimiento energético y, ante esto, la energía entra en el listado de prioridades sobre las que el gobierno debería actuar. Se aspira a que los responsables de tomar las decisiones, sin embargo, puedan ver más allá de los síntomas de una crisis –es decir, más allá de la actual inseguridad de abastecimiento– para poder analizar sus causas. De otra manera, sólo se pretenderá mejorar la infraestructura actual o acondicionar las tarifas para pasar el momento, pero sin atacar las causas reales del problema. La falta de abastecimiento, es la punta visible de un gran iceberg que hace falta ver.

 

El gobierno que conduce Néstor Kirchner asegura que no generó esta crisis y que sólo es víctima de ella. Sin embargo, actúa de un modo irresponsable: es muy probable que lo que deje tras su gestión sea mucho más grave que la crisis actual, ya que al término de la coyuntura las causas se habrán profundizado y se habrá desaprovechado una situación histórica tanto a nivel nacional como internacional.  Una de las principales razones de esta crisis no es la falta de gasoductos, sino la excesiva dependencia de los combustibles fósiles (petróleo y gas) que tiene nuestro país. Según el informe presentado por CEPAL en la Conferencia Regional para América Latina y el Caribe sobre Energías Renovables que se realizó en Brasilia –29 y 30 de octubre de 2003–, la oferta total de energía primaria (aquella que se utiliza tal como se toma de la naturaleza) en Argentina depende en más del 90 % de este tipo de combustibles. Es el país de América Latina y el Caribe que muestra la mayor dependencia. Pero además, en el libro Energía y Desarrollo Sustentable en América Latina y el Caribe, (CEPAL, OLADE, GTZ, diciembre 2003), donde se hace un análisis de las transformaciones de los sistemas energéticos, se puede ver que no existe casi ningún caso –en todos los países analizados– en el que el Estado haya abandonado las políticas energéticas. Argentina es prácticamente el único país en el que todas las etapas del sector energético están caracterizadas como de mercado abierto y son de propiedad privada exclusiva. Esta conjunción de extrema dependencia de los combustibles fósiles y de una entrega sin límites a las “fuerzas del mercado” es la causa real de la crisis actual, más allá de los síntomas que caracterizan la situación que estamos viviendo. Y debe ser considerada una crisis, además, porque no sólo se están consumiendo nuestras reservas y se contribuye al incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero (responsables del aceleramiento del calentamiento global), sino porque el Estado no cumple con su rol principal que es el de garantizar un abastecimiento equitativo para la población que asegure la supervivencia pero también condiciones de vida dignas para todos.

 

El Gobierno agrava la crisis

El Gobierno hoy actúa del mismo modo en que lo hicieron todas las últimas gestiones: atacando la eventualidad sin medir las imprevisibles consecuencias que tendrá su accionar en el tiempo.

Mientras que en el mundo serio se discute como abandonar progresivamente los combustibles fósiles y la energía nuclear, aquí se planean gastar 11.000 millones de pesos en esas fuentes. Mientras que el planeta se plantea cómo sustituir estas fuentes por otras renovables, el Gobierno prefiere mirar sólo en tiempos de gestión, sin pensar las gravísimas consecuencias que tendrá su plan a mediano y a largo plazo. Una mirada sobre el horizonte de reservas de hidrocarburos que existen en nuestro país, sumada a los ya indiscutibles efectos del calentamiento global, hacen que las propuestas del Gobierno –que busca cómo gastar más combustibles fósiles– sean vistas como un suicidio. La propuesta resulta inconsistente aún desde la estructura de mercado: no contempla que se gastará más en fuentes que se irán encareciendo progresivamente por su agotamiento y por la incorporación obligada de los costos ambientales que provoca su uso. El Gobierno, asimismo, profundiza la crisis cuando propone acumular más residuos radioactivos en el país con su pretensión de terminar Atucha II, lo que implicaría contar no ya con una sino con dos centrales nucleares a 100 kilómetros de una de las ciudades más grandes de Latinoamérica. Se agrava, también, porque se plantea desterrar de sus hogares a miles de familias para inundar su zona y producir así más energía, elevando la cota de la Represa Hidroeléctrica Yacyretá, como una de las soluciones a la crisis, generando más crisis. 

Más combustibles fósiles, propone el Gobierno, a pesar de que este año se discuten en Bonn (Alemania) las metas de inserción de fuentes de energías renovables y a pesar de que en 2004 se realizará también en Buenos Aires la COP 10, responsable de seguir el proceso del Protocolo de Kyoto, cuyo fin es la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero.

La idea de que sin combustibles fósiles "no hay desarrollo", es una falacia de las petroleras.

¿Que dejará Kirchner entonces a sus sucesores? ¿Que nos dejará a los argentinos?

Más dependencia de combustibles sucios y cada vez más caros, más residuos nucleares, más megarepresas con excluidos y desastres ambientales, ninguna solución de fondo.

 

Hay salida

Existen propuestas para la crisis, pero que sólo pueden surgir de una mirada estratégica, y para ello es necesario tomar las siguientes medidas:

 

 

 

1-       Diversificar la oferta

Es imprescindible diversificar las fuentes  de abastecimiento energético incorporando fuentes renovables usadas de un modo sustentable. Esto debe incluir:

-          Un plan de desarrollo eólico de 3000 MW al año 2013. En esto se debe contemplar la propuesta de la Cámara Argentina de Generadores Eólicos de 300 MW para los próximos tres años.

-          Un plan de desarrollo de pequeñas centrales hidráulicas. La Secretaría de Energía posee un listado de más de 150 posibles aprovechamientos en distinto estado de avance, que se deben llevar a cabo realizando el análisis de impacto socioambiental por cada caso y analizando integralmente las cuencas hidrográficas.

-          Un plan de desarrollo de la biomasa como insumo energético, utilizado en términos de sustentabilidad.

-          Un plan de desarrollo de biocombustibles líquidos con el objetivo de alcanzar el 20 % del consumo al 2010, incorporando un análisis del ciclo completo para otorgarles la calificación de renovables, limpios y sustentables y compatibles con el uso del suelo, para garantizar la soberanía alimentaria.

-          El desarrollo del resto de fuentes alternativas como lo son la geotérmica, la mareomotriz, la captura de metano de rellenos, adoptando para cada una criterios de sustentabilidad social, ambiental y económica.

 

Estos planes se pueden desarrollar con un gran componente de generación de empleo local y en esto se puede ver como es la estructuración del recientemente lanzado Programa de Incentivo de Fuentes Alternativas (PROINFA) en Brasil.

 

2-       Actuar sobre la demanda

Es un desatino pensar que la crisis energética se soluciona actuando solo sobre la oferta de energía. Es necesario revertir la idea de que la tasa de intensidad energética debe ser creciente indefectiblemente y esto tiene que ver no sólo con el modelo energético sino con el modelo de desarrollo en sí. Qué tipo de industrias se incentivan y cuáles no. Actuar sobre la demanda implica:

-          Legislar, regular y controlar la utilización de equipos eficientes.

-          Implementar planes de eficiencia con premios reales para la industria asumiendo los beneficios que tiene para el país el logro de los objetivos de eficiencia planteados.

-          Replantear el sistema de transporte, que consume un tercio de la energía del país, priorizando la utilización del transporte colectivo sobre el individual; generar las condiciones legislativas, regulatorias y de control para llevar adelante esto.

-          Desalentar el consumo suntuoso de energía.

 

 

 

3-       Garantizar el acceso a los bienes energéticos

La crisis no es igual para todos. Los sectores más humildes la viven con más crudeza. Por eso, es necesario:

-          Garantizar el acceso de la energía que permita satisfacer condiciones de vida dignas de la población.

-          Garantizar el acceso a aquellos que geográficamente no lo tienen.

-          Garantizar el acceso en condiciones seguras y dignas para aquellos sectores urbanos que se ven obligados a realizar un uso vergonzante de los insumos energéticos.

-          Garantizar a toda la población una canasta energética digna para satisfacer sus necesidades, analizada esta con sus características temporales y geográficas.

 

4-       Participación Ciudadana

Es necesario crear mecanismos que garanticen la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones. En esto hay responsabilidades diferenciadas. Si bien es responsabilidad de todos participar, es responsabilidad del gobierno crear los mecanismos y espacios necesarios para que esto se lleve adelante.

 

Energía: ¿mercancía o servicio público?

 

La discusión por la energía es imposible si no existe un planteo para debatir este nudo. Es difícil avanzar sin tomar resoluciones en este aspecto. ¿Cómo hacemos para consumir menos si una empresa distribuidora gana más cuanta más energía vende, o si el que tiene una concesión sobre un pozo durante determinado tiempo tratará de extraer de él lo que más pueda?

¿Esta es la lógica que debería tener el sector?

La creación de una empresa de energía del Estado bajo estos presupuestos no ofrece garantías para que su lógica sea distinta que la de las privadas. En ese caso, solo agravaría la crisis.

Es imprescindible crear las herramientas legales y ejecutivas para constituir a la energía como un servicio público usado racionalmente.

 

La única salida posible de la crisis es ver más allá de las estructuras tradicionales que, en nuestro país, ha impuesto el modelo petrolero. Es necesario ver más allá. Es necesario poder pensar cómo se debe pensar en energía: tratando de anticiparse a lo que vendrá.

 

Programa Argentina Sustentable – Foro de Ecología Política (Nacional) – Foro Ecologista de Paraná (Paraná) – Taller Ecologista (Rosario) – Asociación Ambiental Piuke (Río Negro) – Acción por la Biodiversidad (Marcos Paz, Buenos Aires) – Amigos de la Tierra – Greenpeace Argentina – Red de Asociaciones Ecologistas de Misiones.