Once upon a summertime (Chet Baker vive)

 

 

 

A las cinco de la tarde

de una tarde cualquiera

Chet Baker todavía vive.

 

Hay un tumulto de nubes hacia el oeste del cielo,

un par de benteveos

y el zumbido de las abejas revoloteando sobre el trébol.

 

A las cinco de la tarde

de una tarde cualquiera

hay millones de sonidos

en millones de lugares,

cualquiera sea la hora sobre la tierra.

 

Están las transmisiones de radio,

canciones llenas de cencerros y trompetitas 

y gentes vociferando barbaridades

alrededor del planeta.

 

Está el ruido de los puertos.

Está el ruido de los gallineros,

el de la selva,

el de los camiones en las rutas.

 

Supongo que hay ruidos como el de los pintores de autos,

o el ruido sigiloso de los bazares,

el del papel de envolver, el de los radares,

el de las tripas de los elefantes

y el de las tripas de los que cazan elefantes.

 

Pero a las cinco de la tarde

de una tarde cualquiera

en algún lugar parecido a este,

a pesar de la inimaginable cantidad de ruidos,

algunos más molestos que otros,

hay un tipo escuchando la trompeta de Chet Baker.

 

 

 

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17

The cat walk

 

                                                                     a Leo Larini

 

 

 

 

Un gato no es para cualquiera.

O sea, no cualquiera se banca un gato.

No me banco la gente que no se banca los gatos.

La función de un gato es ser un gato.

Nada más que un gato.

Los que no soportan a los gatos no soportan ser

nada más que lo que son.

Los que no soportan a los gatos nacieron para que otros

no soportaran a otros

y así la especie se volvió insoportable.

Al lado de un gato un faraón no era más que un faraón.

Pruebas al canto: ya no hay más faraones.

Al lado de un gato,

si un gato nos elige para estar a su lado,

somos alguien al lado de un gato,

y eso es impardable.

 

 

 

                                                                       SERGIO RIGAZIO