Guerra e Industria del Entertainment:
Ni la ficción más feroz puede con la realidad actual.
por
Jorge Falcone
En una clase ya
remota de Introducción al lenguaje audiovisual, en la
Universidad de Palermo -donde ejerzo la docencia desde hace una década-
algún estudiante de la carrera de Cine y TV cuestionó, un tanto decepcionado
del realizador ítalo-norteamericano Francis Ford Cóppola, una de las escenas
más emblemáticas del colosal film-manifiesto "Apocalipse Now", que
acabábamos de revisar. Se trataba del conocido pasaje en que la Séptima
Brigada de Caballería Aerotransportada del Sargento Kilgore (un impecable
Robert Duvall) -marine impertérrito y apenas menos escalofriante que el
presidente actual de los Estados Unidos- tras haber irrumpido en cielo
vietnamita al son de la "Cabalgata de las Walkirias" de Richard Wagner, se
aprestaba a ... barrenar sobre tablas de surf en la bahía en la que,
simultáneamente, se llevaba a cabo un profuso bombardeo con napalm!. El
joven que aquí evoco no daba el más mínimo crédito a semejante ejemplo de
megalomanía y desprecio por la condición humana. Sin embargo, quienes
seguimos las alternativas de la Nueva Guerra del Golfo durante la víspera
desde la cadena CNN en español, entre las 15 y 16 (hora local), asistimos a
una explicación de las operaciones en curso brindada por un señor mayor,
buen mozo, atildado y sereno, que se llama Donald Rumsfeld y es Jefe del
Pentágono. Ubicado a la diestra de una pantalla que mostraba cómo el cielo
de Bagdad ardía bajo el fuego de 1500 toneladas de bombas, distendido, el
hombre se felicitaba por la precisión de los proyectiles de última
generación, capaces de impactar exclusivamente sobre un blanco prefijado y
de carácter estratégico, evitando el riesgo de causar bajas sobre la
población civil. Mientras el afable anciano se explayaba en tono cordial,
en un ángulo de la pantalla citada se abría un cuadro en el que la misma
tecnología empleada por la empresa Pixar-Disney para entretener a nuestros
niños con productos como "Toy Story" describía con estética hiperealista las
nuevas armas letales. En medio de tan macabro reality show, un periodista
impertinente de los que nunca faltan en las conferencias de prensa de la
Casa Blanca, preguntó si el Jefe del Ejecutivo estaba viendo esas dantescas
imágenes. Sólo en dicho instante el expositor se destempló, y en un tono más
agrio replicó que "el Presidente Bush es informado constantemente sobre la
totalidad del movimiento de las tropas, no necesita enterarse de ello
mirando TV. Pero debo decir también -agregó a continuación- que ha tenido
una semana muy ajetreada y, ahora que está todo bajo control, se encuentra
descansando para reponer energías". Supongo que sobran en el mundo
hispanoparlante testigos capaces de acreditar lo que acabo de transcribir.
Hollywood profético
Desde que la ingenua imaginería fílmica del artesano Meliès fuera arrasada
por la industria de esa fábrica de malos sueños que se yergue en Los
Ángeles, y particularmente en los últimos tiempos, la megaproducción
cinematográfica norteamericana nos viene informando -bajo la tónica del
esparcimiento- sobre cuáles son los deseos últimos de la nación que le da
origen, así como sus capacidades para materializarlos. Nadie que haya visto
el film "Día de la Independencia", de indisimulada tradición republicana,
podrá ignorar que a la hora de pretender los yanquis no se quedan cortos:
Allí un presidente de su país salva de los alienígenas al mundo entero y
-nobleza obliga- propone luego instaurar el 4 de julio como ¡Día de la
Independencia Humana!. Claro, es ficción, dirá más de uno. Pero -si mal no
recuerdo- cuando el astronauta Neil Armstrong descendió en nuestro satélite
habría inmortalizado la célebre frase "un pequeño paso para el hombre, un
gran paso para la humanidad". No obstante, todos sabemos que la bandera
clavada en La luna no es precisamente la de la ONU. Sino la que hace pocas
horas ondeó en Umm Qasr (la conquistada ciudad del sur irakí) hasta que
llegaron las cámaras de TV, oportunidad en que fue rápidamente repuesta la
bandera local.
El bonachón de Steven Spielberg también nos demostró, hace muy poco, que si
se trata de recuperar a un hijo del país que fundaron los puritanos del
Mayflower, esa potencia no tiene inconvenientes en burlar las filas de
cualquier enemigo y retornar "Rescatando al Soldado Ryan".
Ni siquiera el prestigioso -e indiscutiblemente talentoso- Martín Scorsese,
después de abrumarnos con la minuciosa descripción de las barbaridades
cometidas por las "Pandillas de Nueva York" en estado de anarquía ciudadana,
se priva ya de refregarnos la capacidad de resurrección de las cenizas de la
nación que lo alberga, reflejada en la nada inocente escena final de su
último film, que culmina evocando la evolución de la gran ciudad en la que
transcurre la acción, desde su origen hasta... la re-construcción digital de
Las Torres Gemelas.
Desglose de producción del espectáculo actual
1)Pre Producción: Sin entrar a hilar fino, podemos sondear un origen del
escenario que la coalición agresora del "Primer Mundo" intenta ordenar(se)
en estas horas, a partir de la zozobra del socialismo real -a fines de los
80s- y la posterior caída del Muro de Berlín, oportunidad en que "el gran
país del norte" resuelve proponerse como único modelo de vida posible para
toda la humanidad. Esta etapa culmina el 11 de setiembre de 2001.
2)Producción: Indudablemente, el sospechoso -y nunca debidamente
esclarecido- atentado a Las Torres Gemelas de Manhattan es el Pearl Harbor
que el Nuevo Orden internacional estaba reclamando para rediseñar el mundo a
imagen y semejanza de sus intereses. Esta etapa, aún en curso (y que incluye
un protagonismo mediático clave en materia de guerra sicológica,
obscenamente encarnado en la versión CNN de "otra guerra sin muertos"),
culmina con el castigo ejemplificador al pueblo irakí -convertido en suma de
todos los males del Siglo XXI, sin habérsele podido demostrar aún la
posesión de armas que puedan comprometer el destino de la humanidad-, la
caída de Bagdad, y la instauración de un gobierno títere pro-norteamericano.
3)Post Producción: El escenario mundial que nos espera prescindirá de un
orden jurídico debatido y consensuado en la ONU, así como del legado
humanista que la religión católica le imprimiera hasta aquí a occidente a
partir de ideas tan básicas y universales como "ama a tu prójimo como a ti
mismo". Basta con revisar algunas tradiciones de las potencias coaligadas
hoy para la guerra y se tendrá una primera aproximación al signo de los
"nuevos tiempos". Los latinoamericanos conocemos de antaño a los países más
belicistas del presente:
*España debutó en nuestro continente con el genocidio de 56.000.000 de hijos
legítimos de estas tierras, cuyos descendientes, humillados y empobrecidos,
no están en condiciones de financiar denuncias de holocaustos como las que
Hollywood habitúa premiar en la persona de Spielberg ("La lista de
Schindler"), Benigni ("La vida es bella"), o Polanski ("El Pianista").
*Inglaterra es una vieja conocida de estas tierras, a la que Domingo
Faustino Sarmiento compró los fusiles Remington con que se "limpió" la pampa
de "vagos y malentretenidos" durante La Conquista del Desierto; y a la que
-mucho tiempo antes del despropósito del General Galtieri- el pueblo de
Buenos Aires puso en fuga apelando hasta al aceite hirviendo.
*EEUU, de Bolivar al Che, es el gendarme del planeta, mentor de su
"democracia más perfecta", del genocidio contra sus pieles rojas, del Ku
Klux Klan, y de la silla eléctrica que fritó -entre otros inocentes- a
Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti.
En síntesis, el mundo que nos preparan tendrá dueño, garrote y candado. En
él seremos oprimidos, masacrados y saqueados como es costumbre, salvo que
ahora desconoceremos la bandera que ondeará en nuestros mástiles. Y la
lengua del verdugo que blandirá la picana de última generación.
El tiempo esta a favor de los pequeños
En otro pasaje del imperdible filme "Apocalipse Now" -tal como ocurriera en
realidad- las tropas del ejército más poderoso del mundo se ven sorprendidas
y reducidas por una enceguecedora salva de dardos envenenados, provenientes
de... modestas cerbatanas ocultas en la selva vietnamita: Cuánto tardará
Aladino en pedir sus tres deseos en la Bagdad de Las Mil y Una Noches.
Cuánto Alí-Babá en sorprender a los saqueadores vaciando en cada tinaja su
aceite candente. Cuánto el Capitán Simbad en decapitar al Ave Roc...
Anoche, un latino cipayo de los que adornan las transmisiones del imperio
comentaba en un puesto de la frontera entre Jordania e Irak: _Contrariamente
a lo que se esperaba ante la invasión, no se ha recibido ningún aluvión de
emigrantes. En cambio, sólo un vehículo de familia adinerada abandonó el
país. Y, curiosamente, otro de gente más modesta pidió ingresar hacia la
zona de conflicto. Consultado por nosotros, el padre de familia al volante
manifestó que volvía para defender el honor de su patria.-
JORGE FALCONE,
a tres días de que el imperialismo
se arrancara el seudónimo de "globalización".
publicado en el sitio
MOVIMIENTO DE DOCUMENTALISTAS-ARGENTINA