Reportaje_

 

                    BEATRIZ TERESA BUSTOS                  

 

 

 

 APARIENCIAS

 

EL ave de oro,

con su pico de cristal

bosqueja la caza

del rostro de la que soy

y de la cual no puedo fugarme.

 Me incita con sus alas en desangre,

a salir del refugio

e ir al encuentro de su esplendor,

desamarrada

                   mi piel de las pasiones.

 Acecha.

Se agazapa en las cornisas

                  de mis ojos y juega

a descifrar el acertijo de las lágrimas.

Lágrimas que jamás se desbordan,

que respetan la orilla,

que limitan,

que prefieren anegarse,

que jamás se animan a besar la playa.

Lágrimas que no cesan de libarme,

y es fallido mi intento de sobornarlas 

con brasas de su propia hoguera.

De memoria conocen las máscaras

y dónde el cubil del lenguaje que destierra.

Aguardar en secreto,

               hasta que mi silencio escriba

sobre un pentagrama de pájaros

las horas auténticas,

para dejarme ir (yo misma) 

sin despedirme,

de la que soy en el espejo.

Es la mujer del espejo 

              -la inhabitada- 

la que se niega a creer,

que hay momentos

que jamás regresan.

 

 AUTUMNAL

 

Testigos

de todo lo vivido,

son estas raíces

que violentan la tierra

hasta sangrarla.

 

Cientos de filamentos

traspasan mi piel abatida,

dejan al desnudo

la hambruna de mis venas

y todos piensan

que estoy muerta.

 

Cómo desamar esta orfandad

si de este universo en caos,

soy umbral, a la espera

de lo que en mi se gesta.

 

Mis resquebrajadas doncellas

emigraron,

seducidas por el esplendor

que en la fuente las espera,

agazapado

en la rueda de musgos.

 

 

...Y hasta que el Fénix luminoso

mi renacer impulse...

¿Dónde harán noches mis arterias?

 

 

ALGO DUELE...

 

 

Despierto.

La casa está sumida en la penumbra.

Sin hacer ruido, camino por el puente

que la lámpara ha tendido sobre el piso.

Cómplice, la puerta,

no hace ruido al darme paso.

El reloj, susurra que es la hora,

cuando los recuerdos hacen su inventario

y no debo molestar...

Entonces, desafiante,

deambulo como un animal,

sin rumbo ni dueño.

 

 

MI SANGRE NO CALLA...

 

Desprovista de todo,

―menos del alma que acepta su ley y memoria―

me aferro a los trozos de luz, sumergidos en recuerdos.

Hay palabras atoradas en la garganta que

me demoran el aire y le da tiempo al cielo,

para que escriba su elegía de lágrimas.

 

Mi sangre, no calla.

Reclama su derecho ancestral y puja hasta liberar el grito.

Las palabras aún no nacidas, intuyen que hay un cielo,

donde la Voz no se repite, siempre será, única e irrepetible.

 

Y emergeré de las entrañas misma del misterio,

después del silencio tejido por ángeles,

y traeré en los labios mi última soledad

para hacerla canto.

 

 

 

TRAMA

 

La ciega luz de la lámpara,

desfigura mi apariencia

en los rincones de la casa.

 

Presiento que, han quedado nudos sueltos,

en la trama del día…

Intento sujetarlos…y te miro…

 

Pero tus palabras,

dilatan la hebra para el rescate…

 

Y todo regresa al principio

 

 

DETRAS DEL CRISTAL

 

Una mujer, mira como si viera.

Bebe de un sorbo,

la exacta dimensión de su mundo.

 

No siente cómo se rompen en su garganta,

los vidrios espejados del shopping,

los restaurantes céntricos,

las torres cinco estrellas…

 

Mira como si viera, disimula su orfandad.

 

 

EN EL JARDIN

 

Desde el hueco del silencio

inicia la mirada

su vigilia inexperta.

Cierne sus tenazas la palabra

en mis labios

entumecidos de ocaso.

Detrás del filo destructor

emergen pájaros oscuros

hartos de olvidos

flagelados de soledad

sedientos de piedades.

Desde tu nombre siempre renacido

me llega el eco de lo habitable;

lazos de misterios se trepan

a mis rodillas

y me gana la tentación de cruzar

el plano de lo existencial

como una meta.

Soportar la aurora en los ojos

la cruz cotidiana

la ignominia.

Galopar sobre los dolores

sin más rocín que la dádiva

de un día más.

El halo oscuro que circunda la mirada

miente que aún queda otra aurora.

Siempre las mismas murallas.

 

Al pie de la fuente un gusano

anhela parirse en vuelo.

 

 

PRELUDIO

 

Me voy. Voy a rescatarme de la rebeldía

de la otra que soy

            y nadie conoce.

La que vive en el universo de las palabras vanas,

la que va dejando indicios de fatiga en el puerto de sus labios,

y cuando rehén del silencio,

            hace estragos en al alma,

luego maldice la tormenta en su espalda.

 

Voy a sumergirme en las profundidades de la memoria,

bajo la marchita armadura de mi sangre.

Iré desgranándome en el viento azul de mi marea,

hasta destronar la inútil soledad

            a la que me he ofrendado sin reservas.

 

Me iré sin perturbar el beso ávido de fuego,

sin juzgar la mirada solapada de la penumbra de mi cuarto,

que con su esquema de muros

apaga sus sombríos crepúsculos en mis labios.

 

Nadie sabrá que me he ido.

Ni siquiera el ángel de mi sombra,

quien sé, indulgente esperará como tantas veces lo hizo.

Sé que regresaré por el umbral de la vida,

esperanzada sobreviviente,

            humanizada...

            Ya sin ataduras.

 

 

OYE BIEN...

 

Oye bien...

He decidido refutar las sombras

que por siglos atormentaron mi cuerpo

            con su sierpe celeste.

Yo palpé los muros del infierno

cuando todos festejaban.

Fui la que parió mil cicatrices

entre pájaros y piedras.

La que decidió volar en el momento

en que todas las bocas

            escupían sentencias.

La que tuvo la mirada profética

sobre los libros y las ideas que sembraban.

La que caminó por siglos desgarrada

y cual paria sin bandera,

            ocultó las rosas

para que aves carroñeras no la profanaran.

La que lloró en silencio frente al espejo,

al ver tantas Magdalenas

            oprimidas en su rostro.

La que amó hasta los tientos

y entre escombros de luna

conoció la cuna del río desenfrenado.

 

Oye bien...

Porque a pesar de todo lo vivido

en el abismo de mis días,

hoy sacudo el polvo de mis plantas

porque sé no merezco esta

            ofensa primigenia,

ni este despojarme con palabras.

 

Oye bien...

Vengo de las tinieblas

            y voy hacia la luz;

quiero recuperar la dignidad sustraída

a través de la historia

            y sus falacias.

Ya hubo demasiado dolor y sangre;

ya lo innombrable

no transitará la desnudez de mis pupilas,

azuzando con si debo o no debo quitarme el velo,

antes que las lunas suelten al ave de su jaula.

O si puedo o no puedo decidir

cuántas estrellas llevará mi nombre,

el que, tantas veces denigrándolo,

fue un espectáculo más de su ruindad.

 

Oye bien...

Por el borde de mis labios

            emerge, segura,

la música ancestral de ser yo misma.

He decidido abrazar el signo inmutable: Edén

creado por el lenguaje de mi cuerpo.

Ha llegado el día

            en que todos mis silencios

sean arrancados de raíz

para que nunca más la historia me fragmente,

ni se obstine en limitar mi identidad,

ni acallar el reclamo que sostengo.

 

Oye bien...

Porque vengo de las sombras de los siglos a la luz.

Soy protagonista, irrenunciable

en mi derecho de ser Mujer dignificada.

 

 

-Des-Vestirme

 

            I

Tengo por costumbre

andar con coraza

varios días

              semanas

 

el ropaje interno

también se elige

 

ciñe demasiado

no deja respirar

 

una decide

qué ponerse

a cada segundo

 

una siempre decide

 

pero, eso de usar

—por dentro—

la misma vestidura

cansa

            enloquece

 

duelen

las costuras

 

lastiman

los nudos encubiertos        

 

tapo

las partes descocidas

con cualquier cosa

 

me enfrento con

los cierres

al no poder ocultar

los dientes de perro

 

los botones

parecen forúnculos

a punto de reventar

 

         II

siempre elijo

a pesar de saber que

—como dicen—

la única

responsable

es una misma

 

no entiendo

esa terquedad mía

de vestirme

por dentro

con atuendos que

sujetan demasiado

y no permiten

tomar aire

 

      III

pasar la yema

de los dedos

sobre la tela

como si fuera

piel a estrenar

 

percibir

la incompatibilidad

 

notar la diferencia

entre gasa fría y nailon

imaginar el cuerpo

abrazado por esa trama

sentir como

rodean

las caderas

                 los senos

 

no va con mi silueta

el corte princesa

o el talle bajo

y abajo

el talle de princesa

es una ilusión

 

buscar la imagen

a ponerme

para cubrir

las sombras

propias y las

adquiridas

 

odiar el salvavidas

que me circunda

y tantas veces

me salvó de hundirme

 

        IV

medirme el modelo

una y otra vez

analizar los pliegues

ver si las pinzas

del busto mienten

aumentando

lo poco que se tiene

para que estén

al alcance

de las miradas

 

recorrer con la vista

el ruedo

que deja ver

las rodillas:

muletas que sostienen

mi mundo

 

y, por último

elegir mentalmente

los zapatos

hacer la guerra

de los colores

con rabia

 

porque

el número

se vuelve búmeran

y se clava

en el esternón

ya que

no es lo mismo

calzar 35 que 40

y menos

la lágrima de tener

por altura 1,60 cm

 

          V

permitirme ostentar

una mirada redentora

 

desechar esa

palabra cómplice

de la desdicha

 

negarme a

inventar fracasos

en los relojes

de la sangre

 

con las manos

acariciar la cintura

y sonreír

porque una sabe que

en la penumbra

del cuarto

ni la vestimenta

ni el calzado

tienen importancia

 

obedecer

el orden de la vida

y entregarle

al amor

el fuego del cuerpo

y como trueque

necesario

acordamos

mutuamente,

ensamblarnos,

ser la carne misma

¿o la misma carne?

¡es lo mismo!

 

escribir

en el goce:

lírica perfecta

ese instante

de gloria        

y comprender que

sólo le corresponde

al corazón

descubrir

el paraíso

entre las piernas

las mujeres siempre elegimos

¡siempre elegimos!

 

¿siempre elegimos?

 

 El ritual

 

El rosal crecía contra el muro, silencioso,

distante de todo aquello que no fuera luz y agua.

Jubiloso, por años estiró sus brazos, intentando

alcanzar el borde de la tapia y curiosear la calle.

Cada agosto —mi madre— decidía la altura de su talle,

y él, sumiso, volvía a comenzar su itinerario...

Yo, con apenas siete años,

estiraba la mirada sobre la tierra,

como si fuera un manto delicado, para que

cada trozo que caía de su cuerpo, no se lastimará.

Así, por más de veinte años, vi ese ritual doloroso.

Mi madre lo amaba, estoy segura, siempre observando

si alguna plaga lo acechaba,

cuidándolo de los vientos y de los pájaros…

 

El cemento, años tras años fue cubriendo el patio,

desterrando, sigilosamente, las huellas de mi infancia;

solo el rosal, como reliquia,

ha quedado contra el muro.

 

Este invierno,

ha sido el más cruel de todos los que he vivido.

Mi madre se ha ido a otro jardín,

y me pregunto si allí, habrá rosales.

Es agosto, hay un ritual que debo realizar como un mandato,

pero, al ver el cuerpo del rosal,

deformado y tan herido,

                                               a punto de llorar digo:

¡Crece amigo! ¡Crece hasta sobrepasar el muro!

Que toda la gente se adueñe de tus rosas

                                              y aromen el mundo.

(c) BEATRIZ TERESA BUSTOS

 

 

 

Beatriz Teresa Bustos nació el 5 de diciembre de 1950 en Villa Nueva, Córdoba, Argentina.

Publicaciones:

*SIN TESTIGOS 2012 – ISBN: 978-987-1588-86-2, Ediciones Mis Escritos- Buenos Aires, Argentina

*Yo. Vasija (poesía) ISBN: 978-987-1977-93- 22014- publicado por Editorial Mis Escritos, Buenos Aires Argentina.

*SONORO SILENCIO (poesía y prosa) ISBN:978-987-33- 9792-9, impreso en “La imprenta digital SRL”, Florida, Buenos Aires Argentina.

*Vestida de mortaja (relatos) ISBN: 978-987- 42-2332-6, impreso en “La imprenta digital SRL”, Florida, Buenos Aires Argentina.

*LA NADA DE TODO (Poesía)- ISBN:978-987-42 3507 7, “La imprenta digital SRL”, Florida, Buenos Aires Argentina.

*ANTOLOGÍA POÉTICA, (Exilio interior 1995, Lobezna dramaturga 1996, Beberse el último sorbo de las sombras 2005) ISBN: 978-987-42-7344-4 - La imprenta digital SRL, Buenos Aires Argentina, abril 2018.

*ELIJO TUS MANOS… ISBN:978-987-4004-76-5 - Ediciones Mis Escritos. Buenos Aires Argentina- diciembre 2018

*PALOMA ROJA. ISBN: ISBN: 978-987-778-103-8, “La Imprenta Digital SRL”, Florida, Provincia de Buenos Aires, Argentina

*RACIMOS ISBN: 978-987-86-3044-1 - Edición de Autor- enero 2020

*ITINERARIO - ISBN 978-987-86-4463-9-  agosto 2020

 

Ha participado en Antologías, y obtuvo numerosos Premios y Menciones en Poesía, Haiku, Cuento y literatura infantil en:

Argentina / Alhaurin El Grande: (Málaga); Otxarkoaga / (Bilbao); Barcelona, Madrid y Valencia de España. / Montevideo (Uruguay). / Jalisco-Guadalajara (México). / Tumbes (Perú). / Tortona (Italia). / Caracas, (Venezuela) / Miami (Florida, EEUU). / Cochabamba (Bolivia) / República Dominicana.

 

 

 

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