Muchos medios nos consultan acerca de la
posibilidad de finalización por parte de la COMISION
NACIONAL DE ENERGIA ATOMICA de Argentina, de la tercera
central nuclear de potencia, abandonada hace varios años,
tal como el original Plan Nuclear Argentino, gestado durante
la última dictadura militar, y lanzado por Jorge Rafael
Videla.
La postura de la RED NACIONAL DE ACCION
ECOLOGISTA de la Argentina es totalmente adversa a la
terminación de Atucha II
RENACE sostiene una postura anti
nuclear desde su fundación.
Ha realizado campañas permanentes en
todo el país solicitando el cierre de las dos centrales
nucleares de potencia existentes, y fomentando el
desarrollo y la implementación de las energias
alternativas, así como el ahorro energético.
Hemos denunciado a traves de nuestras
ONGs, fallas y riesgos en Atucha I que fueron ocultados
por la CNEA. Hemos participado en la campaña de
oposición al repositorio nuclear de Gastre,
exitosamente, a través de nuestras ONGs patagónicas.
No podemos olvidar los desatinos
ambientales llevados adelante por Dioxitek S.A.-CNEA en
plena ciudad de Córdoba, donde yacen sin membranas entre
36.000 y 60.00 toneladas de residuos radiactivos de baja
actividad (colas de mineral de uranio más cromo
hexavalente, no radiactivo).
O en la ex mina de uranio de Los
Gigantes en Córdoba.
Ni que hablar de la descarga de
radioisótopos de fisión desde las centrales nucleares de
Embalse y Atucha I.
O de las trincheras mal conservadas y
peor administradas del Centro Atómico de Ezeiza.
O de las 350.000 toneladas de
residuos de minería de uranio, de baja actividad,
abandonados a su suerte en Malargüe, bajo la lluvia y el
viento, a 1000 metros de la plaza principal de esa
comuna, y "protegidos" por un alambrado.
Ni siquiera los sistemas de seguridad
y de simulacros (gerenciados por la ARN) son confiables.
Un ejemplo lo constituyen los simulacros, que NO
INCLUYEN posibilidad de accidente grado 7 en la escala
INES provocado por choque deliberado de un avión de gran
porte. Si una máquina de este tipo fuera estrellada
contra una central nuclear como Embalse (por ejemplo un
AIRBUS 380 con 560 ton de peso, una velocidad de 261,7
m/s, 310.000 litros de combustible y una energía
cinética en MJ de 19177), la nave penetraría con una
probabilidad del 100% paredes de cemento de 30,48 cm y
45,72 cm de espesor, y con probabilidades del 83% y 32%
paredes de 60,96 cm y 182.88 cm de espesor
(respectivamente, ver. NRC, 2000; WISE, 2001). El cóctel
de radioisótopos de alta actividad contenido en los
depósitos externos (mucho menos protegidos que el
corazón de los reactores) podría ser dispersado con una
facilidad notable. Entre los radioisótopos de fisión que
más preocupan están iodo 131, estroncio 90, cesio 137 y
tritio 3.
Otro sombrío antecedente de la CNEA
es tratar de cambiarle el nombre a los residuos
radiactivos para introducirlos violando la Constitución
nacional, al país.
Por todo esto y mucho más RENACE se
opone a la terminación de ATUCHA II y al desarrollo de
la energía nuclear el el país, considerando que SU
RIESGO ES INACEPTABLE y que constituye un LEGADO
MORTIFERO a las generaciones futuras, para el que ni la
CNEA ni nadie en el planeta tiene respuesta tecnica o
científica que ofrecer.
Accidentes y fallas en todo el mundo
(Ukrania, Japón, EEUU, Francia) evidenciaron la
inexistencia de SEGURIDAD ABSOLUTA, y pusieron en riesgo
a millones de personas, al azar de un error humano.
George Wald, el premio Nobel,
señalaba que "toda dosis es una sobredosis".
La industria nuclear, nacida y
desarrollada de la mano de la industria bélica,
ha sido tal como la Revolución Verde, un espejismo
proyectado por grupos de poder, que cae a pedazos desde
1986.
Atucha II formaba parte del Plan
Nuclear Argentino, creado bajo el mando de Jorge Rafael
Videla, consistente en 6 centrales nucleares de
potencia, una planta de reprocesamiento de residuos
nucleares, un basurero nuclear, y varias instalaciones
complementarias.
El plan fue haciendose pedazos a lo
largo de los años de evidencia del impacto feroz de la
energia nuclear en el ambiente y las personas.
La energía nucleoeléctrica se
presenta como "libre de emisiones de CO2" y como la más
económica.
En el cálculo de rentabilidad, NO SE
CONSIDERA adrede, el coste de prospección, mineración de
uranio, tratamiento de colas (residuos mineros de media
y baja actividad), y por supuesto, tampoco se suma el
repositorio y los gastos de protección del mismo por
24.000 años, vida media del plutonio, subproducto de la
fisión.